El Marroquí Mehdi Ben Barka y el internacionalismo tricontinental: lucha por los derechos y represión transnacional

Anas Rhouni
Coordinador OLA Mediterráneo

La trayectoria de Mehdi Ben Barka constituye un referente central para comprender las articulaciones entre lucha anticolonial, democratización interna e internacionalismo en el Sur Global durante la Guerra Fría. Su pensamiento y acción política desbordaron el marco nacional marroquí para proyectarse como un proyecto de cooperación política entre África, Asia y América Latina, orientado a la defensa de la autodeterminación de los pueblos y la justicia social.


Formado como matemático y activo participante del movimiento nacionalista contra el protectorado francés, Ben Barka fue una figura destacada en el proceso que condujo a la independencia de Marruecos en 1956. Sin embargo, su compromiso con reformas estructurales profundas —incluyendo la democratización del sistema político y la redistribución socioeconómica— lo enfrentó tempranamente con la consolidación del poder monárquico bajo Hasán II de Marruecos.

La represión política, los procesos judiciales en su contra y su condena en ausencia lo llevaron al exilio a comienzos de la década de 1960.


Desde el exilio, Ben Barka desempeñó un papel decisivo en la articulación del llamado internacionalismo tricontinental. Fue uno de los principales impulsores de la Conferencia Tricontinental celebrada en La Habana en 1966, concebida como un espacio de coordinación entre movimientos de liberación nacional y gobiernos revolucionarios de África, Asia y América Latina. Aunque su desaparición en 1965 le impidió participar en el encuentro, su labor organizativa y su visión estratégica resultaron fundamentales para la configuración de una agenda política basada en la solidaridad Sur-Sur, la crítica al neocolonialismo y la afirmación de la soberanía popular.


El secuestro y desaparición de Ben Barka en París en octubre de 1965 —en un contexto marcado por la cooperación entre aparatos de seguridad— evidenció los límites y riesgos del internacionalismo crítico en el marco de la Guerra Fría. Su caso se convirtió en un símbolo temprano de represión transnacional, anticipando dinámicas que posteriormente afectarían a diversas regiones, incluida América Latina.

En perspectiva histórica, la figura de Ben Barka permite subrayar tres dimensiones analíticas relevantes: la tensión entre independencia formal y democratización sustantiva; la centralidad del internacionalismo como estrategia política del Sur Global; y la persistencia de mecanismos de neutralización violenta frente a proyectos transformadores. Su legado continúa interpelando los debates contemporáneos sobre soberanía, derechos colectivos y cooperación internacional entre pueblos.

Anas Rhouni

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